Una Manon empoderada de los años 20 brilló en la Ópera de la Bastilla en París


Nos cautivaron como amantes trágicos en La Traviata y volvieron al escenario de París: Pretty Yende y Benjamin Bernheim fueron la pareja condenada de Manon. Con esta obra modernizada, el director de escena Vincent Huguets debuta en la Ópera Bastilla. “Manon es el hombre del espectáculo”, destacó en primavera la soprano Pretty Yende. “Es una pareja muy moderna” apuntó el tenor Benjamin Bernheim. Según el tenor su personaje Des Greieux: “Acepta totalmente la idea de que una mujer está por encima de él, más famosa y más fuerte que él.”

Ella está al mando todo el tiempo

Manon es la heroína liberada de la producción que dejó huella este año y como uno de los momentos operísticos del año, a partir del libreto de Massenet. Pretty Yende y Benjamin Bernheim nos hechizaron con esta historia desgarradora. La ópera gira en torno al viaje que hacen la irresistible Manon y su devoto caballero Des Grieux. El director de escena Vincent Huguet ambientó la obra en la exuberante y desenfrenada década de entreguerras.

Huguet destaca: “Lo que realmente me convenció de poner en escena la ópera en los locos años veinte son personalidades como Mistinguett y en particular Josephine Baker. Es la primera vez en la historia que las mujeres pueden llegar a ser alguien sin tener que estar detrás de los hombres.”

La Manon de Jules Massenet está basada en una novela del Abad Prévost y se estrenó en 1884 en París. Según el director de escena la obra es: “obviamente un homenaje a París, con ese pequeño apartamento bohemio en el acto II, luego el gran acto en la Cours-la-Reine -la zona festiva de París, la ciudad de la luz- seguido por el contraste de las sombras húmedas de Saint-Sulpice”.

La iglesia parisina es el telón de fondo de la trágica escena en la que Des Grieux decide convertirse en sacerdote después de que Manon le dejara. “Se da cuenta de su soledad. Se encuentra con Dios, pero Dios no responde a sus plegarias”, apunta el tenor, Benjamin Bernheim. “Manon es como una intensa luz que ilumina sus ojos, a la que ha mirado durante mucho tiempo y donde quiera que mire siempre tiene esa imagen, esa tierna imagen de ella.”

Una auténcia tragedia

“Me inspira mucho su sentido del coraje para seguir los dictados de su corazón y hacer realidad sus sueños, incluso los más complicados”, apunta la suprano Yende. “Es como si hubiera renunciado a todos sus deseos de prosperar. Se va en paz y tranquilidad, sabiendo que ha cumplido con algunos de los grandes objetivos que se ha marcado”, concluyó la artista.