Crisis de las galerías de arte por el coronavirus


¿Recuerdan cuando podíamos visitar exposiciones sin mascarillas ni distancia social? Dejábamos vagar la mirada de cuadro en cuadro sin tener que mirar las flechas en el suelo. La crisis del Covid ha roto en mil pedazos aquella experiencia, y a las galeristas privadas además, les ha cortado la válvula de financiación.

Ayudas a las galerías durante el confinamiento

“En Francia el Estado no nos consideran como un espacio cultural, sino como un espacio comercial, como si vendiéramos zapatos o ropa. Durante el primer confinamiento recibimos 1.500 euros de ayuda para compensar la caída de las ventas,” explica Romain Houg, galerísta en París.

“En Alemania, sin embargo, el Estado considera a las galerías como pequeñas empresas, durante el cierre por el confinamiento recibieron una subvención de 9.000 euros” detalla Rüdiger Voss, director de la Galería Voss de Düsseldorf.

Se pierde el sutil contacto con el artista y la obra

“Mi oficio consiste en hacer que el público descubra a jóvenes artistas de manera tangible y que haya un encuentro con una propuesta artística a través de un espacio de exposición”, detalla Romain Houg, frustrado ante las trabas y limitaciones que el virus ha instalado en su galería…

“La galería posibilita el encuentro con el artista para poder hablar sobre las obra de arte. Y todo eso ahora mismo no es posible”, se lamenta Rüdiger Voss marchante y galerista alemán.

“El sutil contacto directo con la obra de arte se pierde con Instagram, Facebook o Tiktok. El ordenador o la pantalla del móvil nos despoja de esos ínfimos matices.” insiste el galerista Romain Houg.

La pandemia lo deja todo en el aire

“Bueno, hace unos días, decidí cancelar todas las exposiciones de enero. Voy a esperar a ver qué pasa…” se resigna Rüdiger Voss en Düsseldorf.

“Hemos pospuesto todas las exposiciones, estamos a la espera, a ver qué pasa, no podemos controlar lo que ocurre… pero eso sí, necesitamos ayuda financiera”…

Necesitan una ayuda financiera que les de aliento

Romain Houg y Rüdiger Voss tratan de poner al mal tiempo buena cara, pero saben que otro confinamiento podría echar el cerrojo a muchas galerías de arte en toda Europa a las que poco a poco se les acaba el aliento.