La UE propone nuevos impuestos para financiar el presupuesto comunitario


El Consejo Europeo propone nuevas formas de financiar el presupuesto. Los líderes comunitarios han acordado que la deuda europea se cubra con “nuevos recursos”, entre los que se incluyen nuevas tasas como el impuesto sobre el plástico no reciclado, a los negocios digitales o a las transacciones financieras. Estas nuevas tasas se añadirán a las que ya existen tradicionalmente en el bloque. Entre las de reciente creación estarán también:

  • Permisos de contaminación que pueden aportar unos 10 mil millones al año.
  • Derechos de carbono para empresas importadoras con los que se generarían 14.000 millones al año.
  • Y un gravamen especial a los envases de plástico, con el que se recaudarían unos 7.000 millones al año.

Asimismo, se pondría en marcha un impuesto común de sociedades por 10 mil millones al año y una tasa digital de hasta 1300 millones de euros anuales.

“La UE necesita nuevos recursos propios para que el presupuesto sea más autónomo. Con esto mejorará y promoverá las políticas de la Unión Europea. Siempre y cuando estos nuevos recursos den un grado de autonomía al presupuesto europeo es un paso positivo”, señala la economista Chrissopighi Braila, Profesora en la Universidad Libre de Bruselas.

Durante la cumbre de mediados de julio, los líderes no discutieron los detalles de los nuevos impuestos, pero acordaron que reformarán el sistema de recursos propios “en los próximos años”.

Para el eurodiputado alemán de Los Verdes, Sven Giegold, “si no hay claridad en los recursos propios significa que la deuda que asumirá la Unión Europea para el esfuerzo de recuperación tendrá que ser reembolsada con los recursos propios normales de la Unión”. A lo que añade: “Esto significa que el presupuesto tendrá que recortarse. Y eso será un gran error, porque estamos recortando nuestro propio futuro”.

La decisión sobre los nuevos impuestos europeos debe ser acordada en el Consejo por mayoría cualificada. Y el parlamento todavía ha de aprobar el propio presupuesto.

“El impuesto sobre el plástico es el menos controvertido pero aún así algunos estados miembros se muestran escépticos. En lo que se refiere al impuesto sobre las transacciones, hemos visto durante 10 años un bloqueo por parte de algunos Estados miembros. Cuando se trata de impuestos digitales, esto ha fracasado debido al veto de 4 países en el pasado. Así que siempre hay Estados que por razones principales o por intereses se niegan y cambian los planes durante las negociaciones”, declara Giegold.

A pesar de la creación de nuevos impuestos, Bruselas tendrá menos fondos en el presupuesto para transición ecológica, sanidad e investigación.